Los pañales de tela no son un producto  nuevo en absoluto. De hecho la nuestra es la primera generación que utilizó desechables. Cuando llegaron al mercado estos últimos supuso una verdadera revolución. Era la forma de liberar a las madres de la esclavitud de andar lavando a diario. El colmo del feminismo. Y sobre esa idea se construyeron las campañas de márketing que consiguieron su objetivo en tiempo récord.

Y no es de extrañar que se decantaran por ensalzar esta ventaja porque pocas más se podían enumerar. 

primeros pañales desechables
Aquí una de nuestras abuelas flipando pepinos con el prototipo de los pañales de tela actuales.

Actualmente la vuelta a los pañales de tela está dejando de ser una cosa de hippies radicales (aún recuerdo la cara de mi abuela y de la de mi hijo cuando se enteraron de que yo los utilizaba). 

La creciente conciencia medioambiental fue la responsable de la vuelta al mercado competitivo de este producto. La necesidad de extremar el cuidado de la piel de nuestros bebés ha conseguido que incluso los pediatras estén aconsejando su uso hoy en día.

montaña de pañales

Imágenes como esta ayudan a crear conciencia del impacto real que el uso de desechables tiene en el planeta. Cuesta mirar hacia otro lado ante algo tan evidente.

Lo que también es cierto es que poco tienen que ver los pañales actuales con los picos que utilizaron nuestras antepasadas más cercanas. En los últimos años han llegado al mercado modelos cada vez más cómodos para cuidadores y bebé. 

Pero como esto es un poco más largo de contar, Sara Sevilla Mena de Granujas y una servidora hemos grabado un video de lo más didáctico. Aquí te lo dejo:

Si te has quedado con dudas, ya sabes: busca a una experta y atrévete a volver al pasado para salvar el futuro. Eso sí, marcando estilo.