Quiero hablaros de un libro muy interesante que nos habla de la moda desde una perspectiva que, a priori, nos puede parecer lejana pero cuyas reflexiones todavía son validas.

Durante la década de 1880 el escritor dublinés Oscar Wilde se embarcó en una gira por los estados unidos para hablar de su visión de la moda. En aquella época Europa marcaba las tendencias, especialmente París.

Hablamos de la época victoriana. Se estaba desterrando el miriñaque o can-can pero seguía en uso el polisón, ese cojín pesado que abultaba el trasero de las damas. 

Mujeres de la época victoriana vestidas con trajes con polisón, sombreros y sombrilla.
Trajes con polisón

Oscar Wilde se declaraba esteta y apostaba por la sencillez y la comodidad, reclamando una “reforma racional del vestido”. 

La moda se desentiende de la personalidad de sus adoradores.

La industria de la moda empezaba a desarrollarse en la forma en la que ha llegado a nuestros días. A nuestro protagonista le horrorizaba escuchar a las mujeres presumir de que vestían su ropa una sola vez. Antaño los trajes permanecían en la familia y pasaban de madres a hijas porque se valoraba la tela y la confección pero también porque los cánones de la moda se mantenían durante mucho más tiempo. A partir de esta época podemos diferenciar la línea del vestido por periodos de tiempo menores a una década, algo que anteriormente cambiaba cada medio siglo aproximadamente. 

La moda es una forma de fealdad tan insoportable que debemos cambiarla cada 6 meses.

Pero su caballo de batalla eran la ornamentación excesiva y la falta de comodidad. Para el autor los trajes más bellos son aquellos que se adaptan a la realidad de quien los viste y permiten el movimiento. Considera un error tratar de ocultar la forma humana y crear volúmenes artificiales en hombros y caderas. 

Me importa mucho la maravilla y gracia de la forma humana; y considero que el primer canon del arte es que la belleza es siempre orgánica, nace la perfección de su propio ser y no del adorno que se le ponga.”  

La belleza del vestido, como la belleza de la vida, siempre está en la libertad.

“El tamaño no es más que un accidente de la vida, nunca será una cualidad de la belleza.”

Así pues, afirma que la moda es el gran enemigo del arte y se basa en un disparate.

Él aboga por prendas sueltas, que caigan desde los hombros, sin florituras innecesarias ni grandes dibujos que distraigan la atención. Para los hombres apuesta por trajes cómodos y amplios y no las estrecheces típicas de la época. Los cavaliers o mosqueteros le parecen el súmmum de la practicidad y la belleza.

Y ¿qué fue de todo este ideario? En la época hubo un movimiento de representantes de la cultura que adoptaron este vestido pero no llegó a calar en la sociedad. Sin embargo con la llegada del siglo XX, después de la muerte de Wilde, se sucedieron a gran velocidad las reformas del vestido en esta dirección hasta llegar a los icónicos años 20. 

Cuadro del Pintor Joaquín Sorolla  que muestra a una mujer sentada en un sillón con un vestido suelto color mostaza. 2 vestidos largos de fiesta de los años 20.
Pintura de Joaquín Sorolla y vestidos de fiesta de los años 20.

¿Qué os parece? ¿Podríamos transportar esta filosofía hasta nuestros días? Yo creo que la mayoría de sus afirmaciones siguen vigentes. Nos atrae el estilo de las personas que muestran su personalidad y anteponen la comodidad a los dictados de la moda. Me gusta especialmente como habla de la forma humana como perfecta con su realidad y sus medidas sin necesidad de someterse a unos cánones.

Filosofía del vestido es un libro breve pero muy interesante, editado por Casismiro y fácil de encontrar .

Si os interesa el tema y queréis un apoyo visual os recomiendo 2 series en las que se ve muy bien la irrupción de la moda en la sociedad victoriana por un lado y la evolución del vestido en los primeros años del siglo XX por el otro. Me encantará que tú también me dejes tus recomendaciones. 

Galerías Paradise

Downton Abbey